Mierda, qué corta es la vida.
Hace días que me pregunto qué les quedará a mis manos por hacer, a mi corazón por amar y a mi cabeza por soñar.

Mierda, qué tarde es.
Hace días que me pregunto a qué hora será mi redención, cuándo volveré a verte y si alguna vez volveré a sentir esto.

Mierda, qué sucio está todo.
Me pregunto cuándo fue la última vez que me lavé el corazón.


Cuentos para dormir al príncipe


Hoy os dejo un cuento improvisado total que le he contado al príncipe de las estrellas.

 Hi havia una vegada un petit poble, amb casetes petites, de pedra, carrers amb adoquins, silenci per les nits.. en un dels patis d'aquelles casetes hi vivia un gatet: en Galtones.
Era un gatet blanc i peludet, ben rodonet tot ell sempre sortia per les nits a mirar la Lluna, la contemplava dia sí dia també. Les hores, nits, setmanes.. passaven mentre ell no podia desenganxar la vista d'aquella preciosa perla de la nit "Ha de ser tan bonic viure allà" pensava sempre en Galtones.

 La resta de gats pensaven que estava boig "sempre et quedes aquí enbobat i saps que no hi podràs anar mai" "no veus que els gats no viatgen a la lluna?" "només van a l'espai els gossos i els humans" li deien.
 Però en el fons, ell sabia que el què realment volia no era anar a la Lluna, sinó que li agradava la tranquil·litat que li transmetia aquella rodona, gran i brillant enmig del no res Li permetia somiar, era feliç somiant, era feliç imaginar-se caminant per aquella esfera gegant, com els seus somnis es feien realitat...

 Poc a poc els gats, escèptics i espantats del gat somiador el van anar deixant de banda, fins que.. un dia en Galtones va desaparèixer .
 Ningú sap on va anar, què se'n va fer d'en Galtones?
Es diu però, que a les nits de lluna plena, es poden veure passejar uns bigotis per la cara brillant de la Lluna. Uns bigotets que mai van deixar de somiar encara que la gent no somiés amb ell.


    Lo que ÉL no sabe es que yo soy Galtones.


Qué triste



Se creyó poseedor de todos los bienes del mundo. Aún más, que el mundo estaba en sus manos y podía comérselo cuando quisiera. Andaba por los bulevares de la ciudad sintiéndose poseedor de todo cuanto tocaba [...] pero al llegar al final de la calle se dio cuenta en qué barrio le había llevado su rumbo: gente sin apenas comida y casa, celebraban felices estar todos juntos. y él, amo de todo, tan solo tenía su fortuna: su arrogancia e hipocresía le había aislado del mundo humano. Y ahora, mientras se moría, en su lecho, tan solo se visualizaban montañas de dinero; moriría solo. 

Solo. 

Tan solo.

Qué asco


[Os dejo un fragmento del 2008]




Ayer noche dejé que Pablo Neruda volviera a hacerme el amor. No es lo mismo si lo intento yo sola.


"He aquí que el silencio fue integrado por el total de la palabra humana, y no hablar es morir entre los seres: se hace lenguaje hasta la cabellera, habla la boca sin mover los labios, los ojos de repente son palabras...
Yo tomo la palabra y la recorro como si fuera sólo forma humana, me embelesan sus líneas y navego en cada resonancia del idioma..." [P.Neruda]


Suivez-moi



Qui sui je? D'où je viens?

Son eufemismos puros para preguntarnos aquello que nos da miedo preguntar. Creemos estar seguros del camino que hemos elegido en esta vida, que las decisiones tomadas en nuestra vida son las acertadas. Pero dudamos ¿Es malo dudar? No, para nada. Dudar solo hace demostrarnos a nosotros mismos que realmente nos importa aquello que hemos escogido, que tenemos miedo a fracasar, que tenemos miedo a darnos cuenta un día que donde estaba todo, ahora solo habita el olvido.

 ¿Dónde habita entonces el olvido? En todos los corazones locos por un amor enfermo, en los futuros de las personas que se vendieron a sus destinos, en el fondo de las botellas de los bares... El olvido habita donde habitaste el último día que dejaste de ser quien eras. Para entonces las situaciones hacen dudar sobre tus decisiones, hacen dudar sobre ti mismo. Y es cuando, como por arte de magia, olvidas quien eras. Al dudar de tus decisiones, dudas de tu mismo, y entonces la estructura frágil de tu cabeza, se desmorona. A pedazos.

 En mi caso toda mi vida he luchado por todo, he querido hacer de todo y saber de todo. Para darme cuenta en días como hoy, que no se hacer nada y no se nada. He tenido tan metido en la cabeza que quería conocer el mundo entero, que ahora no me conozco a mi misma. Y dudo de todas las decisiones que he tomado en mi vida: grandes y pequeñas. Hay cosas, de las que estoy seguro que no voy a dudar, que por suerte, son la luz que guían mis pensamientos. Pero estoy segura que si me hubiera aferrado en esta vida, todo sería distinto. Si por una vez me hubiera aferrado a aquello que me hacía feliz en vez de querer hacer de todo, yo ahora sería un poquito más feliz.

Hecho de menos mis pinceles, hecho de menos mis lienzos llenos de pinturas sin sentido, menos para mí. Hecho de menos las cuerdas de la guitarra vibrando entre mis dedos. Hecho de menos mis pies bailando al ritmo de la música y transmitiendo aquello que sentía en cada momento. Hecho de menos hasta sentarme a escribir cada noche como lo hacía antes. Y ahora, qué me queda? No me acuerdo de hacer soñar a mi guitarra, mi cuerpo no aguanta los pasos quier quiero dar, mis manos ya no saben mover los pinceles como antes entonces... ¿dónde dejé de ser yo?
Mi cámara me hecha de menos y mi máquina de coser ya no me reconoce cuando me siento frente a ella. No tengo tiempo para volver a empezar, y me entristece. Hace años, un profesor de canto me hizo prometer que no abandonaría nunca mi voz, que la entrenaría cada día y que el canto formaría parte de mi vida. Lo incumplí, lo incumplí todo. Y ahora me es imposible ni cantar como podía hacerlo antes. Solo espero que algún día alguien pueda reconocer algo de lo que hice en su día.
Que alguién se acuerde de lo feliz que era cantando, tocando, bailando, pintando y fotografiando. Porque aquella era yo. Era feliz. Y me arrepiento de lo que decidí en su día: si solo me hubiera dedicado solo a algo, hoy, sería un poquito más feliz.

Qui sui je?