
Que las putas de mis pensamientos
derriben los corazones locos,
en las noches de hoteles muertos
en cualquier habitación sin techo.
Para que cuando llueva
el camino se desvanezca ante mis ojos
y sea entonces el corazón,
quien asfalte las lagrimas de los condenados.
Para que cuando llueva
la mente se esborrone ante tí,
que las vísceras de tus mentidas,
entren por las pupilas de aquellos sin hambre.
Para que cuando llueva
las niñas de mis pensamientos,
se ahoguen en mi vaso con hielo
y me ayuden a apagar mi cigarro con sus besos.



